jueves, 28 de febrero de 2013

Autobiografía.


 Nací el 18 de febrero de 1993, día jueves para ser exactos, a las 8:15 de la mañana, en la ciudad de Mazatenango en el departamento de Suchitepéquez en un hospital llamado como mi ciudad de nacimiento. Y a partir de ahí empezó esto que se llama vida. Mi mamá, Iris Violeta Mauricio Madrid y mi papá, Byron René Flores Andrade; por fin pudieron conocerme en persona después de los ultrasonidos. Aprendí a correr a los 10 meses de haber nacido y unos meses después descubrí que también se puede caminar. A los 18 meses de vida más o menos descubrí una de mis cosas favoritas: hablar. Y creo que desde ahí hablo, hablo y hablo.  El 12 de diciembre de 1995 fue un día triste que no recuerdo pero que sin duda ha marcado mi vida y la de mi familia, mi padre falleció. Y entonces desde ahí hemos sido mi mamá, mis hermanos y yo. Los años que pasaron no los recuerdo tanto hasta un día de enero de 1997 fue mi primer día de colegio el que se llamaba “Colegio Particular Mixto Elohim”, un colegio evangélico, en donde inicia mi camino de aprendizaje. No recuerdo bien cómo fue pero parece que nunca lloré, sólo recuerdo buenas notas, estrellitas doradas en la frente y muchos sellos de loros en los cuadernos. En julio de 1999 después de haber llenado una solicitud por fin vino una chica de intercambio a nuestra casa, su nombre es Friedericke Ballenberger, ella es de Alemania. Vivió con nosotros durante un año y aprendió muy bien el español y es parte de nuestra familia, una hermana más para mí. En octubre de ese mismo año fue uno de mis primeros logros, la clausura de pre primaria. Llevaba la bandera del colegio y junto a mí iba mi mejor amiga como primera escolta y aun mi mejor amiga. El 2000, nuevo milenio, empezar la primaria y una mala noticia más: Mi abuelo materno nos dio el adiós eterno. Recuerdo que era muy consentidor y él fue quién me enseñó lo ricos que son los dulces. Después de eso pues en la primaria que aprendemos tantas cosas de lo básico que es la vida. Recuerdo que mi mejor año de primaria fue en 5to. En 2004, mi maestra hizo muchas cosas buenas e interesantes para enseñarnos que hicieron todo más bonito y diferente. Durante la primaria también tuve muy buenas notas, siempre en el cuadro de honor. En enero de 2005 llegó mi primera mascota, un Cocker spaniel café llamado Toffy. Un tío nos lo regalo porque sencillamente ya no lo aguantaban y a mí me hizo feliz. En octubre del 2005 cerré una etapa más de la vida, la clausura de la primaria. Y ahí empieza en realidad la vida, siempre he pensado eso. Y como premio de mis buenas notas y que por fin había terminado la primaria tuve de regalo mi primer teléfono celular. Empezando la pubertad y ya tenía teléfono celular, era muy afortunada. Todo cambia a partir del 2006, iniciaron tantos cambios para mí. Uno de ellos fue que dejé de ser tan responsable y empecé a pensar más en chicos y cosas que cualquier muchacha de mi edad podría pensar. En primero básico perdí mi primera clase, y conocí a la temida álgebra. Empecé con física fundamental, química y tantas cosas que aun no entendía. 2006 el año de los cambios: el primer novio, el primer beso, esas cosas de adolescentes que con el tiempo no quedan más que en recuerdos. A mediados de ése año hubieron unos problemas en el colegio en el que había estudiado desde kínder y que me disgustaron lo suficiente que decidí cambiarme de colegio y dejar a los amigos con los que había compartido gran parte de mi vida. En octubre del 2006 empecé junto con mi familia a qué colegio cambiarme, en Mazatenango no hay mucho por escoger con respecto a la “buena educación”. Fui a hacer unos exámenes de admisión a un colegio que se llamaba Instituto Tecnológico del Suroccidente, uno de los “mejores” colegios de Mazatenango. Pero, me pusieron demasiados peros, clases de nivelación y algunas otras cosas que a cualquier adolescente le dan ganas de salir huyendo. Así que en enero de 2007 tomé mi decisión final, me cambiaría a “Colegio Particular Mixto Maya Mazatenango”. Y así empecé mi segundo básico, no empezó tan mal hasta que en abril otra mala noticia: mi hermano se accidentó. Fue el inicio de un año bastante difícil, pero feliz que él aun esté con nosotros, que esté sano y que esté bien. Fue el martes de Semana Santa, él venía de trabajar a hacer sus maletas para irse a la playa pero otra motocicleta no le permitió llegar a su destino. Estuvimos en el hospital aproximadamente 3 días esperando resultados de las operaciones y que él estuviera bien. Fue algo bastante difícil para mí, lo que más recuerdo fue el traslado del hospital nacional al hospital a donde lo atendieron. A mí me tocó irme en la ambulancia con él. Una quisiera que no le pasara ni una mosca enfrente a sus seres queridos, o cualquier otra cosa que los lastimara, pero todo es parte de esta vida y hay que saber salir de los problemas y obstáculos que esta nos pone. En el 2007 también conocí el deporte de mi vida, el voleibol. Mi medio hermano más grande, Plubio era el entrenador y siempre me estaba tratando de convencer que fuera a entrenar, pero yo estaba ocupada con otros deportes y nunca acepté. Hasta que un día una compañera de mi nuevo colegio, Rebeca, ella me pidió de favor que la acompañara porque tenía unos problemas con una de las chicas que llegaban a entrenar y yo por ser solidaria con ella decidí ir. Por qué negarme si el gimnasio municipal de Mazatenango me quedaba a dos cuadras de mi casa. Bueno, y llegué a mi primer entreno, Plubio estaba sorprendido pero feliz. Y estuve en mi primer entreno y me gustó tanto el voleibol que decidí seguir yendo y cada día me gustaba más, me hacía feliz eso. En el 2007 fue mi primer campeonato, fue en Ipala Chiquimula, fue en julio. Iba muy nerviosa porque no había jugado con otros equipos, si no sólo con mis compañeras. Cuando llegamos a Ipala elegimos a la capitana del equipo y para mi sorpresa yo fui la elegida. Estaba más nerviosa y más feliz, esa mezcla de sentimientos que no se puede explicar. Jugamos, no nos fue tan bien pero la pasamos muy bien. Y a raíz de ese campeonato enviaron una carta a la federación de voleibol de Mazatenango y me invitaban a ser parte de la federación nacional de voleibol. Cualquiera que recibe una carta así está demasiado emocionada y no sabe qué hacer, pues eso me sucedió a mí. Estaba muy feliz pero me costó demasiado decidirme, hasta que por fin dije que sí. Llegaron las vacaciones del 2007 y yo seguía jugando y preparándome para el nuevo año de voleibol con la selección nacional, no sabía ni que esperar. El 30 de noviembre de 2007 yo estaba preparándome para un partido que tenía contra un equipo de otro municipio de Suchitepéquez, mi abuelita materna ya había estado muy mala, ella tenía cáncer pero nunca quiso hacerse ningún tratamiento, hasta que ése día dio su último esfuerzo, su último respiro. Mi tía Vero, la hermana de mi mamá y mi segunda mamá, trabajaba en una farmacia que estaba en el primer nivel de la casa en donde nosotros vivíamos y salí corriendo a avisarle. Ese día fue todo muy feo, ya todo esperábamos eso, pero es bastante difícil decirle a alguien que su madre ha fallecido y más difícil si también amas a esa persona. Todo fue muy difícil ese día, mi tía corriendo llamó a mi mamá que vivía en Huehuetenango porque ahí trabajaba. El entierro de lo más difícil de esta vida, todos tristes pero tranquilos. Mi abuelita, Mima, le gustaba escribir y a mi papá también y creo que yo heredé eso de ellos. Empecé a escribir a finales de ese año. Y llegó el 2008, estaba más nerviosa que nunca y triste por dejar a mis amigos, lo que me daba apoyo moral era que mi hermana más grande, Marielos, vivía en Guatemala y entonces sabía que cualquier cosa ella iba a ayudarme como siempre lo había hecho. Llegó el día de enero que me despedí de mis amigos y viajé a Guatemala con todas mis cosas importantes: mi ropa, mi oso de peluche llamado Teddy, la almohada que tengo desde que nací y con todos los nervios alterados por conocer a mis nuevas compañeras de casa y de colegio.  Llegamos al gimnasio 7 de diciembre y ahí nos dieron todas las instrucciones de dónde estaba la casa y mi nuevo colegio. Primero fuimos a la casa de selección y no había nadie porque para esas fechas ya habían empezado las clases y yo iba tarde, entonces sólo dejé todas mis cosas y fuimos a conocer mi nuevo colegio: El sagrado corazón de Jesús de la zona 16, tenía media beca y tenía que entrenar con el colegio y en la selección nacional. Me inscribí y me fueron a dejar a la casa, me despedí de mi madre, aunque ella nunca pudo estar siempre con nosotros por su trabajo pero yo vivía en mi casa y con mis hermanos, era difícil no estar en mi casa, con personas que no conocía y sin mis hermanos. Bueno, llegó la noche y conocí a todas y para mi sorpresa todas eran muy amables y me llevé bien con todas, quizá también ayudó que soy muy platicadora. Al próximo día llegó mi primer día de clases, iba de particular porque aun no tenía uniforme y mucho menos tenía mis libros, sólo iba con cuadernos, lapiceros y mis nervios a la máxima potencia. Llegué en el bus y no conocía a nadie y muchos menos dónde estaba mi clase. Fui a la oficina de la psicóloga del colegio que ya había conocido un día antes y me explicó en dónde era mi clase. Llegué por fin casi a punto de iniciar las clases, lo mejor fue que conocí a muy buenas amigas: Carol, Grissel, Joselyn, Cristy, Aleja, Karen y muchas más. Me llevaba muy bien con ellas y fue todo muy bien, era un colegio sólo de niñas y quizá eso me ayudó más. Conocí a mis compañeras de equipo de voleibol y nos llevábamos bien. Y ahí empezó mi nueva vida. En abril de ese año tuve unos problemas con el entrenador de la selección nacional y ya no soporté un día más en la casa de selección y estar lejos de todo y decidí salirme de ahí. Me pasé a vivir con mi hermana y seguí entrenando en el colegio nada más. Ganamos unos cuantos campeonatos y al final de ese año regresé a vivir a mi Mazatenango. Estaba muy feliz de estar cerca de mis amigos de siempre, aunque extrañaba a mis amigas de Guate, pero estaba feliz. En el 2009 empecé en el colegio que ya había mencionado antes, Instituto Tecnológico del Suroccidente. Estaba nerviosa, pero no tanto. Era más mi ambiente. Y ahí volví a juntarme con mi mejor amiga, Ingrid, estaba feliz con mis nuevos amigos y de juntarme con viejos amigos. Ese año fue bueno, buenas notas, participé en la feria de ciencias en el área de física fundamental, pasé a la segunda etapa aunque ahí me quedé pero es satisfactorio. El 2010 fue un año de locos, la graduación, seminario, proyectos, exámenes de la universidad, decidir qué carrera seguir y tantas cosas. El 9 de abril de 2010 llegó una de las noticias que han marcado mi vida para siempre, me llenó de tanta felicidad. La llegada de mi primera sobrina, hija de mi hermana Marielos. Su nombre es Daniela, ella me hace tan inmensamente feliz, dicen que no hay ningún amor como el de la familia y cuando es la misma sangre de tu hermana, que también comparte tu sangre y que ha sido una excelente hermana, ese amor se vuelve demasiado grande. Por fin llegó la graduación, era primera escolta de la bandera del colegio y nuevamente iba junto a mi mejor amiga, pero en esta ocasión ella levaba la bandera y yo era la primera escolta. Todo muy bonito, satisfactorio y feliz. El próximo año, 2011 empezó la universidad, después de la tan cansada situación de los exámenes por fin entré a Ingeniería química en la San Carlos y regresé a vivir a Guatemala. Empecé y todo muy difícil y así fue ese año. Viví sola, la Universidad de lo más difícil y luchando por ganar los cursos. En febrero de este mismo año mi hermano se fue a los Estados Unidos a vivir con su novia, que unos meses después sería su esposa. Triste decir adiós a tus familiares y más triste no estar segura de cuándo los volverás a ver. En noviembre del 2011 necesitaba trabajar y entré a la empresa en la que trabajo actualmente, Genpact. Empecé muy emocionada porque es un buen lugar para trabajar, no es tan mal sueldo para mi primer trabajo y mis compañeros de trabajo hicieron todo un poco más fácil. El 1 de diciembre de 2011 legó mi otra sobrina, Sara, hija de Marielos también. Otra gran felicidad en mi vida, amor acumulado y mucha emoción por conocerla. Los sobrinos son algo tan extraordinario y hermoso. Son realmente una felicidad inexplicable. El 2012 llegó, el año que  todos esperaban con ansiedad porque los rumores que habían venido desde la época Maya que éste hermoso mundo en el que vivimos se iba a terminar. Afortunadamente aquí seguimos escribiendo nuestra historia. El 2012 empezó con un nuevo semestre de ingeniería, mucho más difícil que los anteriores. Universidad en la mañana, trabajo en la tarde, tareas durante la noche y hasta la madrugada; realmente no aguanté y decidí desistir de la carrera de Ingeniería Química, y después empezaron las dudas: ¿Es esto realmente lo que quiero? ¿En realidad me gustaría estudiar química por el resto de mi vida? ¿Qué va a decir mi familia? Una decisión bastante difícil porque aunque era mi decisión duele sentir que estoy defraudando a las personas que siempre me han apoyado, mi familia. En fin decidí no seguir y empecé a pensar qué hacer con mi futuro, no podía quedarme sin estudiar. Entonces tenía tantas opciones, carreras que sí quería: Publicidad, Mercadotecnia, Relaciones internacionales y algunas otras. Lo más difícil fue decidirme por una que se acomodara a mi horario de trabajo y que no me afectara el trabajo y los estudios. Por fin me decidí por estudiar en la FISICC-IDEA de la Universidad Galileo. Así que en enero de 2013 me inscribí a la nueva carrera, Licenciatura en informática y administración de la Mercadotecnia. Suena mucho mejor y me entusiasma más. Y así me encuentro en esta carrera, echándole ganas porque estoy feliz con mi elección, porque me gusta y porque me siento tranquila. El horario de mi trabajo y la Universidad me quedan perfecto así que aquí estoy estudiando y preparándome para el futuro.

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(: Gracias!