Nací
el 18 de febrero de 1993, día jueves para ser exactos, a las 8:15 de la mañana,
en la ciudad de Mazatenango en el departamento de Suchitepéquez en un hospital
llamado como mi ciudad de nacimiento. Y a partir de ahí empezó esto que se llama
vida. Mi mamá, Iris Violeta Mauricio Madrid y mi papá, Byron René Flores
Andrade; por fin pudieron conocerme en persona después de los ultrasonidos.
Aprendí a correr a los 10 meses de haber nacido y unos meses después descubrí
que también se puede caminar. A los 18 meses de vida más o menos descubrí una
de mis cosas favoritas: hablar. Y creo que desde ahí hablo, hablo y hablo. El 12 de diciembre de 1995 fue un día triste
que no recuerdo pero que sin duda ha marcado mi vida y la de mi familia, mi
padre falleció. Y entonces desde ahí hemos sido mi mamá, mis hermanos y yo. Los
años que pasaron no los recuerdo tanto hasta un día de enero de 1997 fue mi
primer día de colegio el que se llamaba “Colegio Particular Mixto Elohim”, un
colegio evangélico, en donde inicia mi camino de aprendizaje. No recuerdo bien
cómo fue pero parece que nunca lloré, sólo recuerdo buenas notas, estrellitas
doradas en la frente y muchos sellos de loros en los cuadernos. En julio de 1999
después de haber llenado una solicitud por fin vino una chica de intercambio a
nuestra casa, su nombre es Friedericke Ballenberger, ella es de Alemania. Vivió
con nosotros durante un año y aprendió muy bien el español y es parte de
nuestra familia, una hermana más para mí. En octubre de ese mismo año fue uno
de mis primeros logros, la clausura de pre primaria. Llevaba la bandera del
colegio y junto a mí iba mi mejor amiga como primera escolta y aun mi mejor
amiga. El 2000, nuevo milenio, empezar la primaria y una mala noticia más: Mi
abuelo materno nos dio el adiós eterno. Recuerdo que era muy consentidor y él
fue quién me enseñó lo ricos que son los dulces. Después de eso pues en la
primaria que aprendemos tantas cosas de lo básico que es la vida. Recuerdo que
mi mejor año de primaria fue en 5to. En 2004, mi maestra hizo muchas cosas
buenas e interesantes para enseñarnos que hicieron todo más bonito y diferente.
Durante la primaria también tuve muy buenas notas, siempre en el cuadro de
honor. En enero de 2005 llegó mi primera mascota, un Cocker spaniel café
llamado Toffy. Un tío nos lo regalo porque sencillamente ya no lo aguantaban y
a mí me hizo feliz. En octubre del 2005 cerré una etapa más de la vida, la
clausura de la primaria. Y ahí empieza en realidad la vida, siempre he pensado
eso. Y como premio de mis buenas notas y que por fin había terminado la
primaria tuve de regalo mi primer teléfono celular. Empezando la pubertad y ya
tenía teléfono celular, era muy afortunada. Todo cambia a partir del 2006,
iniciaron tantos cambios para mí. Uno de ellos fue que dejé de ser tan
responsable y empecé a pensar más en chicos y cosas que cualquier muchacha de
mi edad podría pensar. En primero básico perdí mi primera clase, y conocí a la
temida álgebra. Empecé con física fundamental, química y tantas cosas que aun
no entendía. 2006 el año de los cambios: el primer novio, el primer beso, esas
cosas de adolescentes que con el tiempo no quedan más que en recuerdos. A
mediados de ése año hubieron unos problemas en el colegio en el que había
estudiado desde kínder y que me disgustaron lo suficiente que decidí cambiarme
de colegio y dejar a los amigos con los que había compartido gran parte de mi
vida. En octubre del 2006 empecé junto con mi familia a qué colegio cambiarme,
en Mazatenango no hay mucho por escoger con respecto a la “buena educación”.
Fui a hacer unos exámenes de admisión a un colegio que se llamaba Instituto
Tecnológico del Suroccidente, uno de los “mejores” colegios de Mazatenango.
Pero, me pusieron demasiados peros, clases de nivelación y algunas otras cosas
que a cualquier adolescente le dan ganas de salir huyendo. Así que en enero de
2007 tomé mi decisión final, me cambiaría a “Colegio Particular Mixto Maya Mazatenango”.
Y así empecé mi segundo básico, no empezó tan mal hasta que en abril otra mala
noticia: mi hermano se accidentó. Fue el inicio de un año bastante difícil,
pero feliz que él aun esté con nosotros, que esté sano y que esté bien. Fue el
martes de Semana Santa, él venía de trabajar a hacer sus maletas para irse a la
playa pero otra motocicleta no le permitió llegar a su destino. Estuvimos en el
hospital aproximadamente 3 días esperando resultados de las operaciones y que
él estuviera bien. Fue algo bastante difícil para mí, lo que más recuerdo fue
el traslado del hospital nacional al hospital a donde lo atendieron. A mí me
tocó irme en la ambulancia con él. Una quisiera que no le pasara ni una mosca
enfrente a sus seres queridos, o cualquier otra cosa que los lastimara, pero
todo es parte de esta vida y hay que saber salir de los problemas y obstáculos
que esta nos pone. En el 2007 también conocí el deporte de mi vida, el
voleibol. Mi medio hermano más grande, Plubio era el entrenador y siempre me
estaba tratando de convencer que fuera a entrenar, pero yo estaba ocupada con
otros deportes y nunca acepté. Hasta que un día una compañera de mi nuevo
colegio, Rebeca, ella me pidió de favor que la acompañara porque tenía unos
problemas con una de las chicas que llegaban a entrenar y yo por ser solidaria
con ella decidí ir. Por qué negarme si el gimnasio municipal de Mazatenango me
quedaba a dos cuadras de mi casa. Bueno, y llegué a mi primer entreno, Plubio
estaba sorprendido pero feliz. Y estuve en mi primer entreno y me gustó tanto
el voleibol que decidí seguir yendo y cada día me gustaba más, me hacía feliz
eso. En el 2007 fue mi primer campeonato, fue en Ipala Chiquimula, fue en
julio. Iba muy nerviosa porque no había jugado con otros equipos, si no sólo
con mis compañeras. Cuando llegamos a Ipala elegimos a la capitana del equipo y
para mi sorpresa yo fui la elegida. Estaba más nerviosa y más feliz, esa mezcla
de sentimientos que no se puede explicar. Jugamos, no nos fue tan bien pero la
pasamos muy bien. Y a raíz de ese campeonato enviaron una carta a la federación
de voleibol de Mazatenango y me invitaban a ser parte de la federación nacional
de voleibol. Cualquiera que recibe una carta así está demasiado emocionada y no
sabe qué hacer, pues eso me sucedió a mí. Estaba muy feliz pero me costó
demasiado decidirme, hasta que por fin dije que sí. Llegaron las vacaciones del
2007 y yo seguía jugando y preparándome para el nuevo año de voleibol con la
selección nacional, no sabía ni que esperar. El 30 de noviembre de 2007 yo
estaba preparándome para un partido que tenía contra un equipo de otro
municipio de Suchitepéquez, mi abuelita materna ya había estado muy mala, ella
tenía cáncer pero nunca quiso hacerse ningún tratamiento, hasta que ése día dio
su último esfuerzo, su último respiro. Mi tía Vero, la hermana de mi mamá y mi
segunda mamá, trabajaba en una farmacia que estaba en el primer nivel de la
casa en donde nosotros vivíamos y salí corriendo a avisarle. Ese día fue todo
muy feo, ya todo esperábamos eso, pero es bastante difícil decirle a alguien
que su madre ha fallecido y más difícil si también amas a esa persona. Todo fue
muy difícil ese día, mi tía corriendo llamó a mi mamá que vivía en
Huehuetenango porque ahí trabajaba. El entierro de lo más difícil de esta vida,
todos tristes pero tranquilos. Mi abuelita, Mima, le gustaba escribir y a mi
papá también y creo que yo heredé eso de ellos. Empecé a escribir a finales de
ese año. Y llegó el 2008, estaba más nerviosa que nunca y triste por dejar a
mis amigos, lo que me daba apoyo moral era que mi hermana más grande, Marielos,
vivía en Guatemala y entonces sabía que cualquier cosa ella iba a ayudarme como
siempre lo había hecho. Llegó el día de enero que me despedí de mis amigos y
viajé a Guatemala con todas mis cosas importantes: mi ropa, mi oso de peluche
llamado Teddy, la almohada que tengo desde que nací y con todos los nervios
alterados por conocer a mis nuevas compañeras de casa y de colegio. Llegamos al gimnasio 7 de diciembre y ahí nos
dieron todas las instrucciones de dónde estaba la casa y mi nuevo colegio.
Primero fuimos a la casa de selección y no había nadie porque para esas fechas
ya habían empezado las clases y yo iba tarde, entonces sólo dejé todas mis
cosas y fuimos a conocer mi nuevo colegio: El sagrado corazón de Jesús de la zona
16, tenía media beca y tenía que entrenar con el colegio y en la selección
nacional. Me inscribí y me fueron a dejar a la casa, me despedí de mi madre,
aunque ella nunca pudo estar siempre con nosotros por su trabajo pero yo vivía
en mi casa y con mis hermanos, era difícil no estar en mi casa, con personas
que no conocía y sin mis hermanos. Bueno, llegó la noche y conocí a todas y
para mi sorpresa todas eran muy amables y me llevé bien con todas, quizá
también ayudó que soy muy platicadora. Al próximo día llegó mi primer día de
clases, iba de particular porque aun no tenía uniforme y mucho menos tenía mis
libros, sólo iba con cuadernos, lapiceros y mis nervios a la máxima potencia.
Llegué en el bus y no conocía a nadie y muchos menos dónde estaba mi clase. Fui
a la oficina de la psicóloga del colegio que ya había conocido un día antes y
me explicó en dónde era mi clase. Llegué por fin casi a punto de iniciar las
clases, lo mejor fue que conocí a muy buenas amigas: Carol, Grissel, Joselyn,
Cristy, Aleja, Karen y muchas más. Me llevaba muy bien con ellas y fue todo muy
bien, era un colegio sólo de niñas y quizá eso me ayudó más. Conocí a mis
compañeras de equipo de voleibol y nos llevábamos bien. Y ahí empezó mi nueva
vida. En abril de ese año tuve unos problemas con el entrenador de la selección
nacional y ya no soporté un día más en la casa de selección y estar lejos de
todo y decidí salirme de ahí. Me pasé a vivir con mi hermana y seguí entrenando
en el colegio nada más. Ganamos unos cuantos campeonatos y al final de ese año
regresé a vivir a mi Mazatenango. Estaba muy feliz de estar cerca de mis amigos
de siempre, aunque extrañaba a mis amigas de Guate, pero estaba feliz. En el
2009 empecé en el colegio que ya había mencionado antes, Instituto Tecnológico
del Suroccidente. Estaba nerviosa, pero no tanto. Era más mi ambiente. Y ahí volví
a juntarme con mi mejor amiga, Ingrid, estaba feliz con mis nuevos amigos y de
juntarme con viejos amigos. Ese año fue bueno, buenas notas, participé en la
feria de ciencias en el área de física fundamental, pasé a la segunda etapa
aunque ahí me quedé pero es satisfactorio. El 2010 fue un año de locos, la
graduación, seminario, proyectos, exámenes de la universidad, decidir qué
carrera seguir y tantas cosas. El 9 de abril de 2010 llegó una de las noticias
que han marcado mi vida para siempre, me llenó de tanta felicidad. La llegada
de mi primera sobrina, hija de mi hermana Marielos. Su nombre es Daniela, ella
me hace tan inmensamente feliz, dicen que no hay ningún amor como el de la
familia y cuando es la misma sangre de tu hermana, que también comparte tu
sangre y que ha sido una excelente hermana, ese amor se vuelve demasiado
grande. Por fin llegó la graduación, era primera escolta de la bandera del
colegio y nuevamente iba junto a mi mejor amiga, pero en esta ocasión ella
levaba la bandera y yo era la primera escolta. Todo muy bonito, satisfactorio y
feliz. El próximo año, 2011 empezó la universidad, después de la tan cansada
situación de los exámenes por fin entré a Ingeniería química en la San Carlos y
regresé a vivir a Guatemala. Empecé y todo muy difícil y así fue ese año. Viví
sola, la Universidad de lo más difícil y luchando por ganar los cursos. En
febrero de este mismo año mi hermano se fue a los Estados Unidos a vivir con su
novia, que unos meses después sería su esposa. Triste decir adiós a tus
familiares y más triste no estar segura de cuándo los volverás a ver. En
noviembre del 2011 necesitaba trabajar y entré a la empresa en la que trabajo
actualmente, Genpact. Empecé muy emocionada porque es un buen lugar para trabajar,
no es tan mal sueldo para mi primer trabajo y mis compañeros de trabajo
hicieron todo un poco más fácil. El 1 de diciembre de 2011 legó mi otra
sobrina, Sara, hija de Marielos también. Otra gran felicidad en mi vida, amor
acumulado y mucha emoción por conocerla. Los sobrinos son algo tan
extraordinario y hermoso. Son realmente una felicidad inexplicable. El 2012
llegó, el año que todos esperaban con
ansiedad porque los rumores que habían venido desde la época Maya que éste
hermoso mundo en el que vivimos se iba a terminar. Afortunadamente aquí seguimos
escribiendo nuestra historia. El 2012 empezó con un nuevo semestre de
ingeniería, mucho más difícil que los anteriores. Universidad en la mañana,
trabajo en la tarde, tareas durante la noche y hasta la madrugada; realmente no
aguanté y decidí desistir de la carrera de Ingeniería Química, y después empezaron
las dudas: ¿Es esto realmente lo que quiero? ¿En realidad me gustaría estudiar
química por el resto de mi vida? ¿Qué va a decir mi familia? Una decisión
bastante difícil porque aunque era mi decisión duele sentir que estoy
defraudando a las personas que siempre me han apoyado, mi familia. En fin
decidí no seguir y empecé a pensar qué hacer con mi futuro, no podía quedarme
sin estudiar. Entonces tenía tantas opciones, carreras que sí quería:
Publicidad, Mercadotecnia, Relaciones internacionales y algunas otras. Lo más difícil
fue decidirme por una que se acomodara a mi horario de trabajo y que no me
afectara el trabajo y los estudios. Por fin me decidí por estudiar en la FISICC-IDEA
de la Universidad Galileo. Así que en enero de 2013 me inscribí a la nueva
carrera, Licenciatura en informática y administración de la Mercadotecnia.
Suena mucho mejor y me entusiasma más. Y así me encuentro en esta carrera, echándole
ganas porque estoy feliz con mi elección, porque me gusta y porque me siento
tranquila. El horario de mi trabajo y la Universidad me quedan perfecto así que
aquí estoy estudiando y preparándome para el futuro.